¿Quién dice que hacer lo que te gusta no ha de prosperar en un buen negocio?
Como ejemplo, el link que me llegó de Song Division quienes trabajan un “Marketing Experimental” donde conectan la marca, producto o servicio en cuestión, con la audiencia.
Tienes un grupo de personas que junto con músicos colaboran para crear: la rola.
De entrada puede no sonar tan divertido y antes de pensar “otra jalada quesque de integración” checa los videos y testimoniales de esa empresa e imagina lo que debe ser “el jueguito de componer” pero junto con los músicos de David Bowie, Queen, The Who, Robert Smith, etc.
Ahora si, ya con fe de erratas; Tienes tu audiencia que junto con músicos profesionales y famosos colaboran para crear un producto: la rola vivencial.
La composición de esa rola es el pretexto, medio y fin de ese “Marketing Experimental” y no nomás para team-building sino para temas motivacionales, premiaciones (componer una canción con tu ídolo estudiantil –si vive- debe ser magno), talleres, conferencias… para todo lo que de tu creatividad y hasta para ejercitarla.
Independientemente de la conclusión que cada quien tenga en términos de si les interesa-sirve o no, la clave de Song Division y (tono de sarcasmo) gran-secreto-nunca-revelado de su negocio es; a) hacen lo que les gusta y b) conocen lo que hacen. De ahí el mérito.
Pero no, por favor, no lo intentes versión “casera”, no le pidas a tu agencia el “ármate algo como esos del Song Division”, no lo intentes de ice-breaking para tu junta del lunes, digo, que quede en las manos expertas.
Esta empresa me gustó porque aparentemente nació por “accidentee”, la idea de entrada puede sonar trillada, fácil de replicar por cualquier hijo de vecina y sin un gran potencial, pero la realidad es que no tendrá la esencia de crear la misma experiencia de “una vez en la vida”.
Así pues, la empresita Australiana hoy tiene oficinas también en Norte América, Europa y Medio Oriente.
Más que volver realidad una idea, lo que importa son las ganas de fondo, esas que son pasionales.